Las jugadoras insisten en marcharse de la selección si se les ofrece inmunidad deportiva
El escenario es el de caras largas, cabezas agachadas y la sensación de querer empezar a correr para regresar a casa, lo que ahora mismo no es para ellas la selección nacional.
Las campeonas del Mundo que han sido citadas contra su voluntad por la nueva seleccionadora, Montse Tomé, no quieren estar ahí. Lo peor es que no son libres de marcharse porque la ley caería sobre ellas y podrían estar años sin poder jugar un partido oficial. Ahí es donde está el quid de la cuestión ahora mismo.
Con Víctor Francos de mediador, las internacionales han reiterado su deseo de marcharse de la concentración de Oliva (Valencia). Le han pedido, con el sindicato FutPro presente, al representante del Gobierno en tareas deportivas que les garantice por escrito que no habrá represalias, una especie de inmunidad para no ser sancionadas por incumplir la ley. Y en esas están, negociando las condiciones.
Mientras tanto, España tiene que afrontar dos partidos, ante Suecia y Suiza, oficiales, valederos para la Liga de las Naciones. Y aún no sabe la entrenadora con quiénes podrá contar o si incluso tendrá que llamar a una decena de nuevas jugadoras para afrontar los dos duelos. El primero, por cierto, este viernes en Gotemburgo.